No, definitivamente no le daría la atención que quería porque sino, solo alargaría sus horas de burla.
Sonrió divertido tras ver la reacción de Evelyne y pensó qué podía hacer para recibir su atención.
Oh, por favor, él sabía qué hacer. Se acercó silenciosamente por detrás y la rodeó con gruesos y musculosos brazos que escondía dentro de su típico atuendo de hechicero.
Hakuryuu supiste que Kougyoku y Ur-nungal pelearon, y que incluso Ur-nungal quiso atacarla con una espada.
― ¿Cómo? ¿Por qué él…―
Ni siquiera terminó de hablar, fue inmediatamente a buscarlo. Quería entender el contexto, pero tampoco podía pasar por alto dicho ataque y permitir que alguien, ya sea conocido o desconocido, atentara contra la vida de Su Majestad.
Si es que podía, claro. Últimamente había estado en un conflicto emocional con sí mismo, con los movimientos de aquella maquiavélica mujer y las recomendaciones del oráculo. Después de todo acabó uniéndose a él.
― Cuando no pronunciaba bien el japonés. Era gracioso oír su pronunciación, se equivocaba bastante e incluso yo tenía que corregirla ―rio un poco tras acordarse de su tierna pronunciación. Era adorable en cierta manera.
Ryoma, ¿Realmente te gustaría que tus papás fuesen menos atractivos para no llamar tanto la atención? ¿Qué es lo mas vergonzoso que has pasado por ello?
― Sí, pero de cualquier forma llamarían la atención… ―él mismo reconocía de que el atractivo de cada uno no era lo único llamativo, sino también sus agradables personalidades.
Ahora, ¿qué es lo más vergonzoso que había sucedido en estos últimos años?
Pensó, pensó y pensó, y recordó entre su vaga memoria una de las situaciones más vergonzosas que hasta el día de hoy lo perseguían. No iba a decirlo, era riesgoso, pero jamás iba a olvidar cuando Satoru lo cargó delante de sus compañeros y lo abrazó como si fuera un oso de peluche.
― U–una persona sencilla… ―empezó a ofuscarse un poco. Sus gustos eran muy simples―. Me… basta con que sea una persona alegre, confiable y empática. Solo… eso ―sí, solamente eso.
Reina ~ ~ ~ ¿Qué es lo más vergonzoso/chistoso que te ha pasado?
― Lle–llegué… a la escuela en pantuflas ―un recuerdo que jamás olvidaría en su vida―. No me di cuenta hasta que una de mis compañeras las halagó y me preguntó dónde las había comprado. Tuve que irme corriendo rápido.